El noble francés luchó en varias batallas junto a Juana de Arco y es considerado uno de los precursores de los asesinos en serie modernnos. Violento y cruel desde su juventud, encontró en el ejército una manera de expresar su sadismo y la agresión. Después de la muerte de Juana de Arco, Gilles se hizo aún más excéntrico y mentalmente inestable. Viviendo en Nantes secuestró, maltrató, torturó y asesinó a cientos de niños y jóvenes, con la ayuda de "brujas" en rituales malignos. En 1440, fue acusado de ser un adorador de Satán, denunciado por sus crímenes y quemado en la hoguera.
A diferencia de Niccolo Paganini, la de Guilles de Rais no es una historia cargada de triunfo, talento y dotes mágicos. Cuando Juana de Arco, una de sus fieles compañeras en la guerra de los Cien Años, fue ejecutada, el hombre empezó a interesarse por la magia y la alquimia.
De acuerdo con ‘National Geographic’, en su corte “reunió a magos, nigromantes, brujos, adoradores del diablo y alquimistas, la mayoría de ellos embaucadores, como el italiano Francisco Prelati, a los que instaba a descubrir la piedra filosofal”. Como si fuera poco, se dice que invocaba al Diablo y, además, perpetuaba rituales satánicos.
El 15 de septiembre de 1440 fue arrestado por orden del obispo de Nantes y acusado no solo de brujería, sino también de herejía, sodomía y asesinato de niños. Con el objetivo de deshacerse de las pruebas que lo pudieran incriminar con este último delito, habría mandado a quemar los restos de alrededor de 40 niños en su castillo de Machecoul.
Los investigadores creen que Rais no cometió todos los crímenes, pero sí una gran parte. Poco después de haber sido arrestado, murió ahorcado y sus restos, parcialmente incinerados, fueron enterrados en una iglesia de la ciudad. Ante la pregunta de por qué había actuado así, el aristócrata respondió que “estaba escrito en los astros”.
El oso de la oscuridad 🐻
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