Con tan solo cinco años, se dice que el diablo apareció en los sueños de su madre para asegurarle que Paganini sería un fastuoso violinista. Dado esto, su padre, un talentoso con la mandolina y el violín, obligó a Paganini a practicar durante más de diez horas diarias para que dicho sueño se hiciera realidad.
Otras teorías apuntan a que fue él mismo el que decidió vender su alma al demonio para obtener sus dotes musicales.
Se dice que, estiradas, sus manos medían cuarenta y cinco centímetros.
"Hombre de cabello largo, ojos penetrantes, una extraña cara de halcón.
Vestía traje negro de etiqueta, frac negro y chaleco negro, de hechura horrible, unos pantalones negros que caían temerosos por las piernas flacas. Los largos brazos parecían alargarse más aún cuando, con el violín en una mano y en la otra el arco -con el que tocaba casi la tierra- hacía el artista al público sus inverosímiles reverencias. En los esquinados contornos de su cuerpo había una rigidez terrible, y al propio tiempo algo cómicamente animal, que inducía a reírse; pero su cara, más cadavérica aún por la iluminación de las candilejas, tenía una expresión suplicante, tan estúpidamente humilde, que una compasión tremenda sofocaba nuestro deseo de reír.
...Su figura se erguía altísima. El largo cabello negro caía en rizos desordenados, sobre sus hombros y formaba como un marco oscuro en torno a la cara pálida, cadavérica, en la que las preocupaciones, el genio y tormentos infernales habían trazado surcos imborrables".
Que Niccolo Paganini haya sido apodado ‘el violinista del Diablo’ no es una casualidad. Su sorprendente talento con el instrumento, sumado a sus originales ejecuciones y a su impecable técnica, le sirvieron para ser el protagonista de decenas de mitos. Uno de ellos, y quizás el que más relevancia tomó, tuvo que ver, precisamente, con su supuesta relación con el ‘príncipe de todos los demonios’.
Los primeros rumores, de acuerdo con algunos portales de historia, comenzaron en Viena cuando, al parecer, uno de los asistentes a un concierto del violinista aseguró haber visto al Diablo ayudándole a Paganini a tocar. La noticia se esparció como pólvora.
Desde 1820 empiezan los síntomas de Paganini, como tos productiva y cierta debilidad y molestias digestivas probablemente relacionadas a una constipación crónica por lo que recibió "calomel", un laxante con alto contenido de mercurio. Paganini continuó con molestias, abusó de los laxantes con Mercurio por su constipación. Los síntomas de intoxicación crónica por mercurio incluyen los descritos en el caso de Paganini.
Finalmente, el 27 de mayo de 1840, Paganini falleció a sus 58 años de edad en Niza, Francia. Luego de tantos años, sigue rondando por Europa la otra parte de la historia de Paganini, la cual habla sobre su supuesto pacto con el diablo y que en su violín guardaba el alma de mujeres de hermosa voz, según indican algunas biografías que se han escrito sobre él.
Paganini, en su lecho de muerte, rechazó los rezos de un sacerdote, por lo que el obispo de Niza negó su entierro religioso y el violinista fue embalsamado por casi dos meses y, durante un año, fue depositado en el sótano del hogar en el que vivió por muchos años,
Se intentó inhumarle en Génova, pero las autoridades eclesiásticas se opusieron. Debió transcurrir un lustro entero para que su cadáver fuese enterrado en Ramairone, en Polcevera. Finalmente, en 1876, los restos de Paganini recibieron sepultura en el cementerio de Parma, donde hoy reposan.
Paganini fue inmortalizado por el escritor inglés Lewis Caroll, en su personaje de "Alicia en el país de la maravillas" como el sombrerero loco.
El oso de la oscuridad 🐻
El oso de la oscuridad 🐻
.jpeg)
